lunes, 21 de junio de 2010

Lírica biker

Ayer un amigo me facilitó este link: http://www.ibpindex.com/

Es una página web que a partir de un track de GPS te calcula un montón de valores: distancia, ascensión acumulada, porcentajes de subida, de bajada, bla bla bla bla bla bla bla bla bla y te califica la excursión en base a unas categorías establecidas, no al nivel físico que hayas demostrado, ni el ritmo, sino la dificultad "objetiva" de la ruta. No es que te ponga nota, se la pone a la ruta.

Creo que es una muy buena herramienta para valorar la dificultad de las rutas. Siempre ha sido un tema difícil. Yo suelo basarme en el kilometraje y los desniveles acumulados, pero también en el tipo de trazado, el firme, la calidad de los caminos, el porcentaje de senda, etc., cosa que me temo que el ibpindex todavía no puede hacer, pues habría que introducirle todos esos datos.

Personalmente, lo de las cifras y los datos está muy bien. Sirve para hacerse una idea, pero sigo echando de menos un sistema oficial o estandard de calificación de los caminos: ¿qué es ciclable y qué no? ¿qué es camino y qué es pista?

Yo a menudo encuentro diferencia de criterios al respecto. Para la gente del Val d'Aran, por ejemplo, una pista es todo aquello por lo que pasa un 4x4 y un camino es lo que yo siempre he considerado un sendero. Creo que estandarizar las cosas puede ser contraproducente desde un punto de vista cultural, pero sigo echando de menos un sistema de catalogación de los caminos. Igual que en deportes como la escalada hay sistemas para graduar las vías. O en los ríos bravos (kayak, rafting, etc.), donde los rápidos se califican ségún un criterio global.

Otra cuestión es el exceso de datos, o cuando el dato prima sobre todo lo demás. Recuerdo una vez que un amigo me describió su experiencia corriendo en el Grand Canyon del río Colorado sin utilizar ningún calificativo. Únicamente me habló de desniveles, pulsaciones y minutos que tardó en bajar desde el South Rim hasta el río, subir al North Rim y regresar, todo en el mismo día. No me dijo nada de lo que se siente cuando te asomas al Grand Canyon y ves frente a ti aquella maravilla de la naturaleza, una obra divina, inacabada, una completa paleta de colores de dimensiones inimaginables que cambia a cada segundo, según el sol, las nubes, el viento...

Por eso creo que la tecnología está muy bien, puede ser muy útil para ganar seguridad, para analizar si la ruta es asequible para nuestro nivel, pero no perdamos de vista lo que nos rodea.