lunes, 16 de febrero de 2015

Fat Bikes, las auténticas bicis todoterreno

- “Pero, ¿es posible ir en bicicleta sobre la arena?”.

- Todo dependerá de
múltiples factores, como la cantidad de arena y su estado –si está húmeda, compacta o pisada, hay más opciones de cruzar un banco de arena sin quedarse clavado–, pero también de la bicicleta, del balón de los neumáticos, de la presión de inflado, de si llevamos o no equipaje, del desnivel, de si el viento es favorable...


- “¿Y sobre la nieve?”.

- Pues... ¿Ídem?

Amelia y la Surly Ice Cream Truck, bajo el arcoíris de salida del Surly Fat Day.

Nuestra primera vez

Hace unas semanas, con motivo del Surly Fat Day, tuvimos la oportunidad de probar por primera vez tres genuinas fat bikes sobre el elemento natural para el que fueron ideadas estas bicicletas, y el estreno no pudo ser más satisfactorio.

La fiesta era el domingo, así que el sábado viajamos a la estación de Guils Fontanera, en La Cerdanya, para ayudar a David Casalprim (The lost rider rides again),
mecánico y corresponsable de la tienda EspaiBici de Barcelona, a trazar y marcar un circuito para que al día siguiente todos los asistentes al evento disfrutasen de las distintas fat bikes de Surly en toda clase de terrenos y nieves.

El sábado, disfrutando del circuito, con una Surly Moonlander, en Guils Fontanera.

Mientras reconocíamos el terreno, aunque nos sentimos algo torpes al principio, pudimos saborear la placentera sensación de pedalear sobre distintos tipos de nieve, avanzando por pistas forestales y algunos caminos con tres fat bikes distintas: la Surly Moonlander, la Surly Pugsley y la Surly Ice Cream Truck.

El Surly Fat Day fue un éxito: cien bikers se acercaron para probar
las genuinas fat bikes de Surly.

También estuvieron Juan y Clara (la incansable husky) de Routes & Adventures,
que disponen de una buena flota de fat bikes de alquiler.

La gente de Ciclogenesis (Jaca) trajo su Surly Krampus
preparada para aventuras bikepacking.

Sensaciones puras
El circuito tenía 3’5 km y lo cierto es que, pese al frío y el viento que hizo, lo pasamos en grande. En nieve compacta, la sensación era sublime. ¡Vas en bici por un paisaje y un firme realmente distinto del habitual! En cambio, en nieve virgen y profunda, como era de prever, el invento no rodaba tan bien y tocaba bajarse y empujar unos metros. En zonas de nieves intermedias, la verdad es que notamos una sutil diferencia entre las ruedas de la Ice Cream Truck, de 4’8 pulgadas, y las de la Pugsley, de 3’8 pulgadas.

Laponia, paraíso fat biker. Foto: David Casalprim

Laponia en invierno
Aunque parezca que son una moda del momento actual, el fenómeno de las fat bikes no es en absoluto algo nuevo. David Casalprim, sin ir más lejos, hace un lustro que se escapa cada invierno para pedalear en fat bike por Laponia.
En estos años hemos sido testigos de la evolución de sus incursiones por este terreno aparentemente tan hostil para las bicicletas, y de cómo, a base de practicar el binomio ensayo-error, se ha convertido en un experto en la materia. Cada año, a su regreso, nos contaba lo que había ido bien y lo que no había ido tan bien, y nos enseñaba fotos de gélidos vivacs, trineos que no funcionaban y cabañas con sauna y estufa situadas en mitad de la nada.

David Casalprim, de perfil, durante la charla-audiovisual
que ofreció en La Molina la víspera del Surly Fat Day.

Con la experiencia que acumula, este año David ha organizado un viaje guiado
junto a Tarannà Club de Viatges, para afrontar 270 km de travesía por el norte de Finlandia, repartidos en 6 etapas, durmiendo en cabañas forestales y con una moto de nieve como vehículo de apoyo para el transporte de equipajes. Según David, es la mejor manera de disfrutar de la nieve en fat bike.
Si alguien se anima, aquí está toda la información: Viaje a Laponia en bicicleta con David Casalprim
 

Yo, Sergio, que soy la persona más friolera que conozco, ya estoy apuntado. ¡Os seguiremos informando!

domingo, 1 de febrero de 2015

Montane Grand Tour 55: con la casa a cuestas

Tras haber disfrutado en diversas ocasiones de la Transpirenaica en bicicleta de montaña, un pensamiento nos rondaba la mente desde hacía tiempo: ¿cómo sería ir de mar a mar con la casa a cuestas pero sin ruedas?

¡¡¡Hoy me siento Flex!!! ¡¡¡He dormido bien!!!

Después de varias experiencias muy satisfactorias de trekking de varios días –el Tour del Montblanc en los Alpes, la travesía de Landmannalaugar a Skógafoss en Islandia, etc.–, soñábamos con embarcarnos en una aventura a pie más larga, de varias semanas, sin ver pueblos durante días, ni carreteras, cargando con nuestro equipo y comida, siendo autónomos, cogiendo agua de los ríos, durmiendo bajo las estrellas, viviendo en pleno contacto pleno con la naturaleza...

Enseguida comprendimos que nuestro primer viaje de estas características tenía que ser en nuestro queridísimo Pirineo y, por qué no, la travesía completa, de mar a mar. Eso sí, sin prisas.

Cada día montamos el campamento en un paraíso diferente.

Una vez decidido, nos pusimos manos a la obra: cartografía, equipación, calzado, materiales, comida, etc. Llevarlo todo sobre nuestros hombros durante tantos días era una experiencia completamente nueva para nosotros. Debíamos sopesar cada detalle, y nos parecía clave acertar a la primera en la elección de los materiales.

Ligereza, resistencia y calidad
La mayor parte de la equipación ya la teníamos, pero había un elemento básico que necesitábamos específicamente para esta travesía: una mochila de montaña grande, pero a la vez ligera, cómoda y resistente. Casi nada… Sin embargo, el destino quiso que diésemos con una fantástica compañera de viaje, la Grand Tour 55 de Montane, que encajaba a la perfección con lo que andábamos buscando. Es una mochila grande, pero manejable, ligera, cómoda, resistente, con diferentes compartimentos y bolsillos, impermeable, práctica, y con un diseño que permite llevar por fuera la esterilla, la tienda, los bastones, las cantimploras y el piolet. En definitiva, una mochila específica para largas travesías de trekking.

Entre La Cerdanya y Andorra, por el GR-11.

Con la casa a cuestas
La Grand Tour 55 de Montane nos pareció perfecta: con una capacidad de 55 litros –ni muy grande ni muy pequeña–, es una mochila muy ligera –sólo pesa 1.160 gramos–, muy práctica –no le falta detalle–, con unos acabados impecables –todos los tejidos, costuras, hebillas, tancas, cremalleras, cinchas de compresión y cierres son de última generación, y se pueden manipular con guantes–, resistente –tras 38 días de trekking y vivacs seguía perfecta, sin un solo rasguño–, cómoda y, además, bonita.

Piolet, esterilla, tienda y cantimploras,
perfectamente acopladas.

Desde el principio, su interior nos pareció muy amplio –efecto bolso de Mary Poppins–, como si en realidad tuviese una capacidad superior a los 55 litros que indica el fabricante, pues hemos tenido otras mochilas de capacidad similar en las que no nos cabían tan bien las cosas. Además, sus múltiples compartimentos y bolsillos –grandes y pequeños, exteriores e interiores– permiten organizar todo y acceder más fácilmente a aquello que buscas en cada momento. Nos parecieron súper prácticos dos grandes bolsillos exteriores muy ventilados y elásticos, pensados para guardar prendas húmedas e ideales también para todo aquello que necesitemos más a mano (funda de lluvia, gorra, cortavientos, guantes, etc.).

Monte Perdido y su glaciar menguante.

La Grand Tour 55 de Montane es además una mochila muy cómoda y ergonómica. Desde el primer día, incluso con mucho peso, se adaptó perfectamente a nosotros. Regulando y ajustando las múltiples cinchas y el cinturón, se consigue que quede muy bien acoplada en espalda y caderas, de manera que no ejerce presión en los hombros. Además, existe una versión de la Grand Tour 55 específica para mujer –la que lleva Amelia–, algo más corta y ancha que el modelo de hombre. Por otra parte, la espalda cuenta con un sistema de ventilación y evacuación del sudor que nos pareció muy efectivo.

Por Certascán, camino del Val d'Aran.

Saliendo de Andorra, contrabando de galletas y Toblerones ;-)

Respecto a si es resistente al agua o no, lo cierto es que aunque nos llovió bastante durante el viaje, no lo comprobamos. Por experiencias previas, pensamos que es preferible cubrir la mochila con una funda impermeable extra, y así estar completamente seguros de que nuestro saco de dormir permanece seco. Quizá algún día, más cerca de casa, hagamos la prueba.

Rumbo a la nube.

Con mochila ¡¡¡también a la playa!!!
Foto de llegada en Hendaya ;-)

Contacto del distribuidor de Montane en España: Esportiva Aksa.

martes, 13 de enero de 2015

"Más allá de las cumbres" con un par de ruedas, charla + audiovisual en La Massana, Andorra

El próximo miércoles 28 de enero de 2015, a las 21.00 h, y dentro del 16è Cicle de Cinema de Muntanya i de Viatges d'Ordino i la Massana, charlaremos sobre nuestras travesías en bicicleta Mulhacén - Toubkal, Alta Ruta transPirenaica y Portbou - Viena.

Durante la charla proyectaremos diversos vídeos de estos viajes y hablaremos de
dónde, cómo, cuándo y porqué nos empeñamos en ir en –o con– bicicleta por las montañas ;-)

Será a las 21.00 h en el Teatre de les Fontetes de la Massana, en Andorra, y la entrada es gratuita.
 
>>> En este link podéis consultar la totalidad del amplio y variadísimo programa.




Un breve clip de muestra de lo que proyectaremos en la Massana...

miércoles, 10 de diciembre de 2014

Bestard Fast Forward Trek: el primer paso de un largo viaje

A estas alturas, todo el mundo sabe que un viaje de mil kilómetros comienza con un simple paso, pero ¿qué paso es el "primer paso"? ¿El que das al salir de casa en dirección a la estación del tren que te ha de llevar hasta Portbou, donde empieza la caminata? ¿El que das al bajarte del tren? ¿El que das al salir del agua, tras tu último y ceremonial baño en el Mediterráneo antes de partir hacia el Cantábrico?

Preparativos. La etapa más dura.

En realidad, el primer paso lo has dado mucho antes. Y es mucho más difícil, pues es el que genera más dudas: elegir la ruta, elegir las fechas, elegir la compañía, elegir el calzado, elegir la mochila, elegir la tienda, elegir la cartografía, elegir la logística… elegir una VIDA… ¡¡esto parece un plagio de Trainspotting!!!

PREGÚNTALES A ELLOS
Antes de empezar un viaje a pie como la Transpirenaica, que representa más de un millón de pasos, decidimos preguntar a los expertos en materia de calzado: nuestros pies. Y esto fue lo que dijeron:

- Queremos ir con botas.
- Sí, con botas técnicas, que nos protejan y nos den seguridad para andar sin estrés por toda clase de terrenos.
- Pero han de ser unas botas que se adapten a nosotros, y no al revés.
- Sí, que sean cómodas y ligeras, ¡que luego nos pasamos ahí 10 horas diarias!
- Y que sean impermeables, para no tener que ir haciendo filigranas en los senderos inundados ni mojarnos al vadear ríos.
- Y ¡transpirables!, porque no queremos ir húmedos ni oler mal. Y con esto apelo a la Declaración Universal de los Derechos Fundamentales del Pie de 1940.
- Que sean rígidas, ¡por favor!
- Sí, pero cuando tienen que serlo.
- Y, por supuesto, ¡que sean cramponables!
- Bueno, y ya por pedir, ¡que sean bonitas!

Las exigencias nos parecieron razonables, así que nos pusimos "pies a la obra" y descubrimos que Bestard lanzaba al mercado un nuevo concepto de bota de montaña, el Fast Forward, que se presenta tal que así: "botas atléticas y ultraligeras de montaña que, siguiendo las tendencias de hoy día de alpinismo rápido y ligero, aportan extraordinaria ligereza, confort, agilidad... es una bota pensada para largas travesías con mochila a través de terrenos exigentes".

Bestard Fast Forward Trek Lady, a punto de entrar en el Parque Nacional
de Ordesa y Monte Perdido.

El eslogan prometía, pero había que probarlo. Y eso hicimos. El día antes de empezar nuestra aventura Transpirenaica salimos a estrenarlas por el parque de al lado de casa. "Son rápidas. Invitan a trotar. Es como que te impulsan, ¿no?". "Sí. Y ligeras. Y muy cómodas".

YA SOBRE EL TERRENO...
Durante los 37 días de nuestra Transpirenaica a pie, comprobamos que todo lo que prometían las Bestard Fast Forward Trek era cierto, por lo que satisficimos todas las exigencias de nuestros pies.

Hacia Andorra, a por mantequilla, azúcar, Toblerone...

ALGUNAS COSAS QUE APRENDIMOS DURANTE EL VIAJE...

1. EL MOCHILÓN PESA
Cuando viajas con la casa a la espalda porque tu filosofía de travesía consiste en ser lo más autónomo posible y debes cargar con el equipo de vivac, comida –hasta para 7 días–, crampones y piolet, el calzado cobra una mayor importancia. El peso de las mochilas influye –y mucho– en el paso, la pisada y el control de la zancada, especialmente en las bajadas, aunque también en escalones altos, terrenos en talud, etc. Usar bastones y unas buenas botas de montaña nos resultaron de gran ayuda.

Tramuntana en el Pirineo Oriental.

2. CERO ROZADURAS, CERO LLAGAS
Aunque estrenar las botas el primer día de viaje no es lo más recomendable, eso fue exactamente lo que nosotros hicimos. Sin embargo, no tuvimos ningún problema de rozaduras ni llagas en ningún momento. La horma anatómica de las Fast Forward es como un guante. Ver el deplorable estado de muchos pies en Roncesvalles, donde los peregrinos sólo llevan un día de Camino, nos hizo valorar aún más nuestra suerte.

Momento sopinstant.

3. ZAPAS VS. BOTAS
Durante el viaje conocimos a bastantes senderistas que hacían la misma ruta –la mayoría de ell@s en sentido contrario– y pudimos comprobar que los que iban calzados con zapatillas de trail-running muchas veces llevaban los pies mojados y se quejaban de "ir resbalando por todas partes" por tener las suelas "muy gastadas con apenas dos semanas de uso". A nosotros, en cambio, nada de esto nos pasó. Las botas, aunque ahora se ven curradas –atractivamente curradas, todo hay que decirlo–, siguen como el primer día. Podríamos hacer otra Transpirenaica con ellas sin dudarlo.

Espectacular Vignemale.

4. AGARRE, AMORTIGUACIÓN Y RIGIDEZ
Una buena suela proporciona agarre y amortiguación, y protege la planta de los pies de la incomodidad de sentir cada una de las cien mil millones de piedras por las que vas a caminar durante el viaje. Además, si es rígida te ayuda a hacer palanca en escalones altos incluso en los que hay poca superficie de apoyo, de manera que con menos fuerza superas mejor los obstáculos.

Como cabras...

5. IMPERMEABLES Y TRANSPIRABLES
A pesar de que estábamos en verano y las Fast Forward llevan membrana Gore-Tex, resultaron ser muy transpirables. Y muy importante: no olían mal, cosa que sí nos ha pasado con otras botas que tenían este tipo de membrana. Lo que sí hacíamos por la noche era sacar las plantillas para que se airearan por dentro.

Singing in the rain... por La Picada.
Refrescante tobogán.

6. SENSACIONES FAST FORWARD
La sensación al caminar con unas FF es muy distinta a la que proporciona cualquier otra bota de montaña que hayamos probado antes. En cierto modo, es lo más parecido a llevar unas zapatillas deportivas, ya que son muy cómodas y aportan una gran sensación de sensibilidad y precisión al andar y trepar, pero al mismo tiempo su robustez y estructura de bota te protegen y te ayudan a controlar los movimientos del tobillo, eso sí, sin estrangular. El confort, la seguridad y las prestaciones de las botas de montaña dan una mayor sensación de tranquilidad y confianza, y un cierto grado de margen de error ante la posibilidad de un esguince, un golpe contra una roca, una rama, etc.

Días redondos...

7. LIGEREZA Y VELOCIDAD
Su ligereza se nota mucho –las Fast Forward Trek tienen un peso de 1.280 gramos/par en talla UK 8, y el modelo Lady, en talla UK 5, 1.100 gramos/par–, pero lo que más sorprende al andar con ellas es una sensación de dinamismo que invita a ir más rápido, como si te propulsaran a cada paso. Obviamente, esa misma sensación de ligereza y flow no es tan evidente cuando vas con una mochila de 15-20 kg a la espalda, pero lo cierto es que cuando la mochila es más ligera sí que se nota.

PosANDO, posANDO.

lunes, 1 de diciembre de 2014

Pedals del Priorat, nuevo reportaje en conunparderuedas.com

Cuenta la leyenda que hace casi mil años, un pastor que dormía junto a su rebaño bajo los escarpados riscos del Montsant, por la noche, en sueños, veía ángeles trepando por los inexpugnables muros de roca con la ayuda de una escalera celestial...




Pedals del Priorat propone un viaje de 110 km y 2.200 m+ para descubrir en un fin de semana de puro mountain bike los antiguos caminos y sendas de cuatro comarcas tarraconenses. La resultante es una travesía fiel al espíritu de esta tierra áspera, adusta y severa. Una ruta intensa y completa, sorprendente en contrastes y rica en matices, y que se puede disfrutar durante todo el año.

>>> Para leer el reportaje completo... click aquí

miércoles, 26 de noviembre de 2014

Lea detenidamente las instrucciones... este vídeo medicamentoso puede provocar...




Clip musical para bailar y sentir ganas de viajar en bicicleta. Lo hemos hecho a partir de imágenes grabadas durante nuestros viajes Mulhacén - Toubkal 2010, Alta Ruta TransPirenaica en BTT 2011, TransAlpes 2012 y algún que otro retal de Islandia 2013, al ritmo de una pegadiza canción titulada The Pull (by Bluebrain), con licencia Creative Commons.

PROSPECTO: INFORMACIÓN PARA EL USUARIO
· Este vídeo puede consumirse sin receta. No obstante, para obtener los mejores resultados debe utilizarse con cuidado.
· El efecto secundario observado más frecuentemente es: IRREFRENABLE NECESIDAD DE VIAJAR EN BICICLETA.
· Si necesita consejo o más información, consulte en www.conunparderuedas.com

martes, 25 de noviembre de 2014

TransAlpes con un par de ruedas, charla + audiovisual en Calahorra

Cartel de aúpa en las Jornadas de Montaña y Aventura 2014
del Club de Montaña Calahorra
.

El próximo jueves 27 de noviembre de 2014, a las 20 h, en la Sala Cultural Caja Rioja de Calahorra, charlaremos sobre nuestra travesía en bicicleta Portbou - Viena, proyectaremos el vídeo "TransAlpes con un par de ruedas", veremos fotos del viaje y explicaremos dónde, cómo, cuándo y porqué nos empeñamos en ir en –o con– bicicleta por las montañas ;-)


"TransAlpes con un par de ruedas", en Calahorra.

La conferencia forma parte de un ciclo en el que participan ponentes como Alex Txikon, con su "Una vida en la montaña"; Mikel Zabalza, con "Cara sur de la Torre del Paiju Peak"; y Xavier Ares "Happy", con "Montaña, naturaleza y lucha por el medio ambiente".

¡¡¡Nos vemos el jueves en Calahorra!!!
Entrada libre. Luego, por supuesto, nos iremos de cañas.

Organiza: Club de Montaña Calahorra.

miércoles, 12 de noviembre de 2014

Test bikepacks Viscacha, Sweetroll y Pocket, de Revelate Designs

Tras un primer contacto con este concepto de cicloturismo "rápido" y ligero por l'Empordà, el Rosselló y el Ripollès hace apenas dos semanas, para esta segunda salida bikepacker entre Montblanc y Tortosa había que pulir algún pequeño detalle. El primero y principal era cómo transportar el minimalista equipaje y la comida que llevé con el objetivo de ser autosuficiente durante toda la ruta.

La Surly Straggler con las Viscacha, Sweetroll y Pocket de Revelate Designs.

Para ello, en esta ocasión me prestaron tres bolsas de bikepacking de la firma estadounidense Revelate Designs con tal de realizar un test, así que el equipaje lo distribuí del siguiente modo:

a) EN EL MANILLAR

1 saco de dormir de pluma de 1 kg
4 barritas PowerBar Energize
2 barritas PowerBar Ride
2 PowerGel
2 barritas PowerBar Protein Plus
2 sobres de bebida Isoactive PowerBar
1 mini-cepillo de dientes
1 mini-tubo de dentífrico
1 cuchara ultraligera
1 foco delantero Half Egg 500 HG de Natural Shine y una batería ligera de 5000ma
1 minifrontal ‪Petzl E+lite Zip‬ (para el refugio)
1 navaja multiusos (que rara vez uso, pero ya se sabe...)
3 baterías extra para el GPS (en este tipo de rutas, en las que se mira poco el GPS, una batería sobra para 1 día de pedaleo, pero nunca está de más...)
1 ejemplar de En el balneario, del mordaz Hermann Hesse (para las 4 horas y media de tren, sumando ida y vuelta)

Todo ello lo repartí entre una Sweetroll, que se cuelga del manillar con 2 cinchas de hebilla y se fija al tubo de dirección mediante otra más, y una Pocket, que se sujeta y ajusta con dos cinchas de hebilla directamente a la Sweetroll.

Ambas bolsas forman un pack muy compacto, con una capacidad asombrosa
, especialmente si el manillar es de mountain bike, pues permite usar la Sweetroll en toda su extensión. Si llevamos manillar de carretera, en cambio, la Sweetroll no se puede extender del todo, por lo que su capacidad se ve reducida casi a la mitad. Aún y así, me cupo perfectamente un saco de dormir de tres estaciones.

La Sweetroll y la Pocket dejan el manillar libre
para colocar las manos en todas las posiciones posibles.

b) EN EL SILLÍN

1 mallas térmicas Montane
1 camiseta manga larga térmica Montane
1 chaqueta manga larga térmica Montane
1 gorro Matt colección Catalina Estrada (¡gracias, Catalina!)
1 guantes largos Bontrager ultrafinos
1 cena (bolsa zip con 250 gramos de cous-cous instantáneo, pasas, pipas y sal, todo mezclado)
1 desayuno (bolsa zip con 250 gramos de avena, cereales y frutas desecadas, con varias cucharadas de leche en polvo –en teoría, porque se me olvidó este ingrediente y la mezcla estaba aún peor que de costumbre–, café soluble y azúcar, todo mezclado)
2 sopinstant de verduras
1 kit de cocina (1 minihornillo Markill Peak Ignition, 1 minicarga de gas y 1 miniencendedor dentro de 1 minicazo con su tapita, total 440 gramos con la carga de gas completa)
1 pack de 5 toallitas húmedas (y sobraron, qué frío en la "ducha")
2 metros de papel WC (no más)
1 esterilla hinchable ultraligera (el Light Mat de Camp, de 315 gramos; plegado ocupa 22 x 6 cm; hinchado, 180 x 45 cm)

Todo ello lo metí en una Viscacha, que llevé siempre a media carga. Esta bolsa se sujeta a los raíles del sillín con dos cinchas de hebilla de plástico y a la tija de sillín mediante otras dos cinchas con velcros, de manera que se adapta a toda clase de sillines y se puede ajustar para que quede totalmente fija.

De un lado.

Del otro.

Desde detrás.

c) EN EL CUADRO

1 bomba de aire
2 botellines de 750 ml
1 GPS TwoNav Sportiva

d) EN EL CAMELBAK

En esta salida la verdad es que podría haber prescindido del Camelbak, pues en la Pocket y la Viscacha me sobró espacio en todo momento, pero necesitaba un depósito de agua extra para llevar el agua desde el último pueblo hasta el refugio, pues no sabía si allí encontraría agua potable, y con los 2 bidones de 750 ml no suelo tener suficiente para rehidratarme tras la etapa, preparar la cena y el desayuno. Por este motivo cargué con un Camelbak pequeño, en el que llevaba:

1 monedero con los $$
1 teléfono móvil antediluviano, de aquellos cuya batería dura más de un día, y de dos, y de tres
1 luz led roja trasera
1 cámara de repuesto del tamaño correspondiente
1 kit de parches
2 desmontables
1 multillave con tronchacadenas
1 powerlink
1 minibotellita de cera lubricante
5 bridas de plástico

e) EN LOS BOLSILLOS DEL MAILLOT

1 cámara de fotos compacta Panasonic Lumix DMC FT1 (de 2009)
1 cortavientos ultraligero Northwave

Carga bien repartida :-)

"REVELACIONES" SOBRE LAS BIKEPACKS DE REVELATE DESIGNS

· Sólo las he usado dos días, pero no eran nuevas y me consta que su propietario las tiene desde hace unos dos años, en los que les ha dado un uso intenso en diferentes travesías, y siguen en perfecto estado. Tienen buenos acabados y la verdad es que parecen indestructibles.

· Sobre su estanqueidad, a mí no me llovió, pero el tejido según el fabricante es 100% impermeable.

>>> SWEETROLL + POCKET
· El pack Sweetroll + Pocket en el manillar me pareció muy cómodo. En la conducción no se nota lo más mínimo, pues queda perfectamente fijado. No salta, ni vibra, ni tan siquiera en los caminos más irregulares.

· Al colgar a unos centímetros del manillar, la Sweetroll deja libre el espacio necesario para colocar las manos en todas las posiciones posibles, cosa que no podía hacer con mi invento casero hecho a partir de la bolsa de una vieja tienda de camping ;-)

· A nivel práctico, la Sweetroll es la bolsa menos accesible de todas, especialmente al montarla en un manillar de carretera, pues tiene las entradas por sus extremos, en ambos lados. Por esta razón, en la Sweetroll hay que meter lo que vayamos a usar sólo en determinadas circunstancias: el saco de dormir, por ejemplo.
· Sólo tiene una pega, un inconveniente que por lo que he podido observar es común a la gran mayoría de bolsas de bikepacking: con las vibraciones y los kilómetros, acaban marcando el cuadro allí donde hay contacto. Para evitarlo, no se me ocurre otra cosa que colocar piezas de algún material más tierno, mimoso y amigable que amortigüe los efectos de esa abrasión en esos puntos "calientes".
· De la Sweetroll hay 3 tamaños: S (10 litros), M (14 litros) y L (18 litros). El fabricante, para uso mountain biker recomienda los modelos S o M.

· A pesar de que al montar la Pocket pensé que era un apéndice un poco exagerado y estuve a punto de dejarla en casa –sobre todo cuando comprendí que debía llevarme el Camelbak para tener suficiente agua para la cena y el desayuno–, durante la travesía me pareció muy práctica, además de sorprendentemente espaciosa. En ella hay que llevar todo lo que necesitemos más a mano. En un manillar de carretera pierde un poco de su capacidad original, pues el cableado la limita ligeramente, pero es muy accesible incluso sobre la marcha gracias a su gran cremallera. Esta bolsa es el complemento perfecto para la Sweetroll.

La Viscacha, bajo en el sillín.
Las Sweetroll y Pocket, en el manillar.

>>> VISCACHA

· Por su parte, la Viscacha es una bolsa de sillín de gran capacidad, de forma alargada, cuyo sistema de cierre le permite crecer o compactarse, en función de la necesidad de cada momento (de 6 a 14 litros), de manera que nunca va medio vacía y la carga no baila, quedando siempre bien controlada.

· Me pareció muy práctica, resistente y bien diseñada, ideal tanto para rutas de asfalto como de mountain bike. Al observarla con detalle, comprendes la complejidad de su fabricación, con refuerzos en los lugares indicados y un sistema de cinchas que comprime la bolsa allí donde es necesario.

· También me pareció fácil de colocar y, lo que es más importante, no se desajustó ni se aflojó ninguna de sus cinchas en toda la ruta.

· Una pega: los que tenemos las piernas fornidas también por su cara interna notamos en cada pedalada el roce de la bolsa con nuestros poderosos y abultados isquiotibiales. Es cierto que al cabo de un rato no lo notas –es decir, te acostumbras–, pero es un aspecto que conviene tener en cuenta si se es más sensible a este tipo de roce.

· Un detalle: para bicicletas de talla pequeña o con poco espacio entre el sillín y la rueda, conviene asegurarse de que habrá hueco suficiente para la Viscacha. El fabricante considera que ha de haber un mínimo de 8 pulgadas (21 cm) entre los raíles del sillín y la parte más alta de la rueda.

martes, 11 de noviembre de 2014

Segundo fin de semana de #bikepacking #overnight… de Montblanc a Tortosa por el Priorat, el Montsant y los Ports

Tras un triunfal y ascético estreno en esta modalidad de cicloturismo "express" por l'Empordà, el Rosselló y el Ripollès hace un par de semanas, me lancé a por mi segunda experiencia #bikepacking #overnight con la Surly Straggler de test de EspaiBici.

Esta vez me dirigí hacia el sur para pedalear durante dos días entre Montblanc y Tortosa, pero no por el camino más corto, sino dando la vuelta por los Ports, siempre en busca de carreterillas olvidadas.

Fluyendo entre viñas, descubriendo caminos.

EL PAISAJE: VARIADO, CAMBIANTE, ENTRETENIDO... Y MUY FLUIDO
El primer día, el pedaleo nos lleva desde los bosques de las Muntanyes de Prades y el monasterio de Poblet a la soleada cara sur del Montsant, donde fluiremos entre viñas y muros de roca por las estrechas carreterillas del Priorat, pasando a 5 minutos de la cartuja de Escaladei, y rodando hasta el río Ebro. Más allá, se alzan las verticales paredes de los Ports, con sus profundos desfiladeros, sus arroyos de agua clara y sus tentadoras pozas, aunque no en esta época del año, precisamente :-)

El segundo día, la ruta nos lleva hacia un territorio adusto y severo, ya en Teruel y Castellón, para circunvalar los Ports por una agradable y solitaria red de carreteras estrechas y ajadas, deliciosamente anacrónicas. Tras el vibrante descenso a La Sènia, opté por una de las muchas combinaciones posibles de caminos agrarios pavimentados que atraviesan los interminables olivares, campos de mandarinos y canales de riego que nos acompañan hasta Tortosa.

Fuentes de hierro y magnesio, en el monasterio de Poblet.

Posando de subida en un tramo de bajada, para la auto-foto,
con el Montsant de fondo.

Carreteras triple S: sinuosas, secundarias y sugerentes.

El sol bajo, ya en los Ports.

Cálidas luces de otoño, bajando hacia Fontcalda.

En la puerta del refugio del Mas de Damià, en Arnes,
al inicio de la segunda etapa.

Carreteras paradisíacas...

Descenso a La Sènia, desde Castell de Cabres.

Ssssssssshhhhhhh... ¡se rueda!

ITINERARIO, REFUGIO, HORARIOS Y TIPO DE CAMINOS
El resultado de la escapada es un itinerario mixto realmente suculento: 290 km de carreterillas, pistas y caminos, con 4.400 metros de ascensión acumulada.
El reparto de kilómetros –159 km con 2.900 m+ el primer día, y 130 km con 1.500 m+ el segundo– lo dictaminó la opción de dormir en el refugio libre del Mas de Damià, situado entre Arnes y Beceite. Para llegar hasta él, hay que desviarse unos 5 km por un camino exigente, pero el paisaje y dormir a cubierto hacen que merezca la pena.

Por supuesto, en la primera etapa se me hizo de noche antes de llegar al refugio (el primer tren desde Barcelona llega a Montblanc a las 9 AM, y ahora anochece a eso de las 6 PM). Sin embargo, la luna llena y mi foco Half Egg 500 NG Mini me permitieron alargar las horas de pedaleo y disfrutar de una jornada redonda de cicloturismo.

Respecto al tipo de firme, en general predomina el asfalto y el pavimento de diversa calidad –y edad–, pero también hay sectores de caminos que me hicieron traquetear y contorsionarme ligeramente, deambulando sobre esa estrecha frontera que existe entre el CX y el MTB, un territorio no acotado en el que la Surly Straggler y sus Knard de 41 mm se sentían como Peter in his house.

Tracks para GPS:
>> Etapa 1: Montblanc - Refugi lliure del Mas de Damià (Arnes)
>> Etapa 2: Refugi lliure del Mas de Damià (Arnes) - Tortosa

Caminos agrícolas laberínticos entre La Sènia y Tortosa.

EL CAMINO PROVEERÁ
En los pueblos por los que pasa la ruta encontraréis sin problema panaderías, bares, restaurantes, supermercados, tiendas de comestibles, etc., especialmente hasta Mora d'Ebre. Desde Benissanet hasta Arnes y Beceite, en cambio, no hay nada. Bueno, fuentes sí hay, en la Fontcalda, por ejemplo. Y en el área de picnic que hay cuando cruzamos la carretera de Gandesa, después del tramo largo de "MTB".

Para dormir, si se prefiere el confort de la ducha de agua caliente, el Pikolin y la cena de tres platos y postre, Beceite es el lugar ideal, pues hay numerosas opciones de alojamiento: Antigua Posada Roda, La Fábrica de Solfa, Font del Pas, etc.

Desayuno "casero" en el refugio libre del Mas de Damià.

TRANSPORTE: TREN + BICI + TREN
La ruta está especialmente pensada y concebida para ir en tren hasta Montblanc (aprox. 2 h desde BCN / 9'20 euros) y volver en el mismo medio de transporte desde Tortosa (aprox. 2 h hasta BCN / 15'50 euros). Para los que vivimos en Barcelona, la combinación es perfecta. Para los demás, pues no tanto. Alguna ventaja debía de tener vivir en este parque de atracciones.

En el tren de vuelta, de Tortosa a Barcelona.
Ojo: los fines de semana suele ir lleno de bicis, por la popular Vía Verde.

>>> En el próximo post detallaremos el listado del material y la comida que llevé y el modo de distribuirlo en las tres bolsas específicas de bikepacking de Revelate Designs, concretamente los modelos Viscacha, Sweetroll y Pocket, que pude probar durante la travesía.