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lunes, 22 de junio de 2015

5 trucos minimalistas para la CAT700 & CAT400

1. Hornillo ultraligero: Esbit ST11.5-TI
¿Un hornillo de camping de sólo 11'5 gramos? No hay error alguno: el hornillo Esbit ST11.5-TI pesa sólo once gramos y medio. Es de titanio, plegable –se dobla y guarda en una bolsita de 9 x 3 centímetros– y utiliza pastillas de combustible seco.

Esbit ST11.5-TI. La mínima expresión.

Las pastillas de combustible también son ligerísimas –14 gramos por unidad– y una pastilla sirve para llevar a ebullición algo más de medio litro de agua. Respecto a la potencia del sistema, aunque no lo cronometramos, sí nos dio la sensación que un hornillo de gas potente calienta la misma cantidad de agua más rápido, pero la verdad es que la diferencia de tiempo es irrelevante si se compara con la diferencia de peso y espacio entre ambos sistemas.

La cena está servida :-)

Lo hemos probado en un par de salidas bikepacking y nos parece ideal para calentar agua en taza o cazo pequeño, para poder preparar té, café soluble, sopinstant, papillas de avena, noodles, cuscús y sobres de comida liofilizada.

2. Sales minerales: 5ELECTROLYTES de PowerBar
Para evitar calambres y otras molestias que se pueden producir tras muchas horas de pedaleo y calor, especialmente cuando no puedes conseguir una dieta completa, llevaremos un par de tubos de 5ELECTROLYTES de PowerBar. Son pastillas de 4 gramos (10 pastillas por tubo que sirven para preparar 10 bidones), que contienen sodio, potasio, magnesio, calcio y cloruro. Las hay de diversos sabores y ocupan muy poco espacio. Los comprimidos 5ELECTROLYTES aportan 3 kilocalorías por unidad, es decir, 30 kilocalorías por tubo. No hay que confundir estos comprimidos tan compactos y ligeros con los sobres de polvos que sirven para preparar bebidas deportivas, que ocupan y pesan algo más, pero que por otra parte también aportan energía. De estos sobres, de Natural Energy, barritas naturales de frutos secos y frutas a las que somos adictos, y de Protein Plus -una buena solución para aportar proteína al músculo después del esfuerzo- también llevaremos, pues calculamos estar entre 3 y 4 días de travesía.

Energía electrolítica por un tubo.

3. Abrigo multiusos: Montane Featherlite Down Jacket
Hemos decidido incluir el plumífero en el equipaje de la CAT700 & CAT400 porque ocupa y pesa poco, y porque es una prenda muy versátil cuando haces actividades outdoor en las que estás mucho tiempo –días y noches enteras– viviendo, literalmente, al aire libre. En el caso del Featherlite Down Jacket de Montane, una talla 12 UK de mujer pesa 375 gramos, lo mismo que un buen polar de la misma talla.

Vivir entre plumas resulta cálido, cómodo y ligero.

Por la noche, al acabar la jornada de pedaleo, después de un simple pero vivificante aseo personal, el plumífero es perfecto para atenuar los efectos del choque térmico que se produce cuando cesa la actividad física, en que la temperatura corporal desciende, y que además suele coincidir con la bajada de la temperatura ambiente. Es, por tanto, muy importante cambiarse, secarse y abrigarse enseguida. Una camiseta de manga larga de merino, unas mallas térmicas, unos calcetines y un buff completarán el "pijama". Si mientras te abrigas, además, puedes ir calentando agua para un té, una sopa o la cena liofilizada, y preparar el vivac, puedes cenar incluso dentro del saco de dormir. Además, si tu saco de dormir es un poco justo, el plumífero es un complemento perfecto para no pasar frío.

La manzana de Eva, Blancanieves...

4. Esterilla hinchable minimalista: Camp Essential Light Mat
Existen varios modelos y marcas en el mercado, pero la Camp Essential Light Mat es una de las esterillas más ligeras y compactas. Pesa 315 gramos y plegada ocupa sólo 21 x 8 x 7 cm. Una vez abierta e hinchada mide 180 x 45 cm, y tiene un grosor de 3'5 cm.

20 cm en paquete dan la talla ;-)


Una vez desplegada, se queda algo corta.

Personalmente siempre nos hemos decantado por las esterillas clásicas. Las hinchables nos parecen menos versátiles y, sobre todo, más frágiles. Sin embargo, para actividades concretas en las que transportar la esterilla es un incordio, esta colchoneta minimalista nos parece una elección razonable, aunque si eres una persona ancha de hombros o más alta que la media, puede que parte de tu cuerpo rebose por los lados de la "cama". El otro inconveniente es la resistencia a los pinchazos: con este tipo de aislante siempre hay que tomar más precauciones a la hora de elegir dónde hacemos el nido.

5. Hágase la luz: Half Egg de NaturalShine by Edit
Aunque no es nuestra prioridad pedalear durante la noche en la prueba, siempre es preferible contar con un buen foco por si, sobre la marcha, nos animamos a alargar las etapas. Tras varios años usando los Half Egg de NaturalShine by Edit, esta vez Sergio se ha decantado por el foco 500 NGmini, de potencia intermedia pero más que suficiente para rodar con seguridad por caminos y pistas, y Amelia, a la que le gusta más "ver bien, bien", por el 1500 NG3, que alumbra más que la luna llena. En cuanto a la autonomía de las baterías, Sergio llevará dos pequeñas de 3.7V 5000mAh, y Amelia una grande de 3.7V 15000mAh, con la intención de recargarlas en las bases de vida de la CAT700 & CAT400.

Aunque en la foto no hemos conseguido reflejarlo,
el Half Egg 1500 NG3 ilumina de manera sorprendente, parece que sea de día.

El haz de luz del Half Egg 500 NGmini es más concentrado,
pero tiene un gran alcance en distancia.

Probando, probando... con un par de Half Eggs.

viernes, 19 de junio de 2015

CAT700 & CAT400, la esencia del minimalismo biker

Sólo faltan 7 días para el chupinazo de salida de la CAT700 y ya tenemos "todo" a punto. Hoy hemos salido a probar las Surly Ogre con horquilla rígida y un par de "inventos" que usaremos para llevar nuestro minimalista equipaje durante toda la prueba.

La Surly Ogre y Amelia, preparadas para la aventura.

Larga distancia, non stop y autosuficiencia
La CAT700 recupera la filosofía original del ciclismo brevetista –individuo y máquina autosuficientes, sin ayuda externa– adaptándola a la bicicleta de montaña. Es una travesía que recorre Cataluña de norte a sur, desde el Pirineo hasta el Delta del Ebro, por pistas de tierra, caminos rurales y carreteras secundarias. En total, 622 km y 13.000 m+, con un tiempo límite de cinco días, en el que cada participante es libre de gestionar su descanso y su avituallamiento, pero sin la ayuda de un equipo de seguimiento externo. Cada cual debe transportar su saco de dormir, luz, agua, comida, ropa, recambios, GPS, sistema para recargar las baterías…

CAT400, la hermana pequeña
Con la misma filosofía y formato, y de manera paralela a la CAT700, la CAT400 unirá las faldas del Montsec y el Delta del Ebro en una aventura de 390 km y 7.000 m+, en un tiempo máximo de cuatro días.

Para transportar el equipaje en la CAT400, Amelia probará los Anything Cage de Salsa, un sistema de anclaje especial similar a un portabidón que va atornillado a la horquilla y permite llevar una bolsa estanca de 5 litros de capacidad, con un peso máximo de 3 kg por bolsa (cada anclaje pesa 120 gramos, cinchas incluidas).

Surly Ogre de Amelia, lista para la CAT400.

Detalle de los Anything Cage de Salsa,
con bolsas estancas Lifeventure de 5 litros.

Invento para llevar la esterilla: dos cinchas al manillar
y un pulpo a la dirección (para que no salte).

Vista desde los mandos de la nave :-)

Material CAT400 Amelia

seguridad y orientación:
- teléfono móvil y cargador*
- gps, baterías de recambio y cargador*
- manta térmica*
- silbato*
averías:
- botiquín de emergencia*
- kit de herramientas básicas*
- 2 cámaras*
para rodar de noche:
- foco de luz y cargador*
- luz roja intermitente*
- chaleco reflectante*
- linterna frontal*
para dormir y abrigo:
- saco de dormir ligero*
- esterilla
- camiseta térmica de manga larga*
- mallas térmicas
- calcetines
- plumífero ultraligero Montane
- buff
*material obligatorio


CAT700, menos de lo mismo
Para llevar el equipaje imprescindible en la CAT700, Sergio ha elegido la bolsa de sillín específica de bikepacking Apidura Saddle Pack Mid-Size –con capacidad de 14 litros y un peso de 360 gramos–, un Camelbak para las herramientas, barritas, baterías extra del GPS, etc., y quizá añada una pequeña bolsa en el último momento, para posibles imprevistos, raciones extra de comida, etc.

La Surly Ogre de Sergio, con la Apidura Saddle Pack Mid-Size,
que parece que se lo traga todo...

Todo lo que hoy ha cabido en la Apidura: saco de dormir, funda de vivac,
esterilla hinchable, camiseta, mallas y manta térmica, buff, plumífero
y bolsa estanca de 13 litros. Equipo completo de vivac, pijama incluido :-)

Material CAT700 Sergio
seguridad y orientación:
- teléfono móvil y cargador*
- gps, baterías de recambio y cargador*
- manta térmica*
- silbato*
averías:
- botiquín de emergencia*
- kit de herramientas básicas*
- 2 cámaras*
para rodar de noche:
- foco de luz y cargador*
- luz roja intermitente*
- chaleco reflectante*
- linterna frontal*
para dormir y abrigo:
- saco de dormir ligero*
- esterilla hinchable Essential Light Mat de Camp
- camiseta térmica de manga larga*
- mallas térmicas
- calcetines
- plumífero ultraligero Montane
- buff
vicios y otros gadgets:
- cámara de fotos
*material obligatorio

¿Y PARA COMER?
Como el reglamento permite comprar comida y bebida durante el recorrido, así como consumir en bares y restaurantes, cargaremos sólo con algunas barritas, frutos secos y snacks para los primeros días, con la idea de ir avituallándonos a medida que avanzamos en los diferentes pueblos que encontraremos.

El TwoNav Anima y el depósito de combustible sólido
siempre a mano.

sábado, 28 de marzo de 2015

¿Alforjas o remolque? La pregunta del millón de...

¿Qué es mejor para llevar el equipaje en un viaje en bicicleta: las alforjas o el remolque?

Sin duda alguna, es la pregunta del millón. Pero no del millón de euros, sino del millón de veces que nos la han hecho.

¿Alforjas o remolque?

En este post vamos a tratar de plasmar nuestras impresiones sobre este tema que con frecuencia genera dudas a cicloviajer@s que se inician, a los que están planeando una travesía en la que creen que necesitarán llevar más equipaje del habitual y a los que tienen una bicicleta que no acepta, al menos a primera vista, el montaje de un portaequipajes estándar.

Para este análisis nos basaremos en nuestras propias experiencias con los remolques BOB Trailer –en sus versiones Yak, Yak 10th Anniversary e Ibex–, y en el apartado de alforjas, a los viajes y travesías que hemos hecho con portaequipajes Old Man Mountain y alforjas Carradice Super C y Carradry.

Meditando sobre cuestiones elementales: ¿alforjas o remolque?

Otra forma de meditar...

NUESTRA EXPERIENCIA, NUESTRA OPINIÓN
Tras cerca de 30.000 km de viajes y rutas en una docena de países distintos con los BOB Trailer y otros tantos con alforjas, creemos que ambos sistemas son perfectamente útiles. Por supuesto, cada uno tiene unas ventajas respecto al otro y, por consiguiente, algunas desventajas.

El tipo de terreno, el tipo de equipaje, el tipo de bicicleta que tengamos y el tipo de viaje que vamos a hacer, además del presupuesto, deberían ayudarnos a decidir entre un sistema u otro.

Entrando a Suiza en nuestra TransAlpes, con alforjas.

REMOLQUE BOB TRAILER
(modelos Yak e Ibex)
Utilizados en travesías desérticas de larga duración –Atacama, EEUU, Namib, Kalahari, Gobi y Sáhara–, en el viaje Mulhacén-Toubkal y en rutas por España como Puente Aéreo, etc.

Pros
· Aerodinámica excelente, tanto para vientos de cara como laterales, algo que se nota mucho en zonas llanas y/o desérticas.
· Centro de gravedad muy bajo, lo que lo hace muy estable.
· Gran capacidad de carga. Viene con una bolsa estanca de 94 litros.
· Posibilidad de colocar más peso –además del equipaje normal, he llegado a poner hasta 20 litros de agua sobre su estructura–, aunque ello evidentemente afecta a su comportamiento y obliga a ir más lento. El fabricante indica un carga máxima de 32 kg.
· Mejor visibilidad en la carretera, gracias a su color amarillo, su banderita…
· Fácil de aparcar, y sin necesidad de pata de cabra.
· Cromoly, acero 100% soldable. En caso de rotura –a mí se me descolgó la rejilla en mitad del Gobi–, se puede soldar.
· Facilidad para extraer el bolsón del equipaje.
· Se hacen much@s amig@s. Todo el mundo te pregunta por el invento: "¿Te lo has fabricado tú mismo?".

Haciendo amig@s ;-)

Mongolia, 2006.

Ojos del Salado, Atacama, Chile, 2004.

Contras
· Peso. Alrededor de 7 kg, según el modelo.
· Tres ruedas: mayor rozamiento y mayor riesgo de avería y de pinchazo. Requiere llevar recambio de esa medida de rueda, además de eje extra, pasadores de seguridad, etc.
· Menos manejable en terrenos muy accidentados que requieren porteo de bicicleta. Los obstáculos grandes obligan a separar el remolque de la bici, superar el obstáculo sólo con la bici y volver a por el remolque...
· Al vadear ríos de cauces de cierta profundidad y corriente, el remolque queda más sumergido que las alforjas y es muy difícil sacarlo del agua.
· En aviones, trenes o autobuses, es otro armatoste a facturar y embalar.
· NO DRAFTING: resulta imposible ir a rueda de un ciclista que viaja con remolque. Impide a tu compañer@ aprovechar tu estela.
· Eje de rueda trasera propio. Las bicis con ejes estándar no tendrán problema, pero las que lleven sistemas más sofisticados pueden ser incompatibles.
· Precio. Cuesta entre 400 y 500 euros, según el modelo y tienda.

Terreno accidentado. Gobi, 2006.

Con bidón grande, de 6 litros. Sáhara Occidental, 2007.
 
Sobre su comportamiento...

· Pilotar la bici con un BOB Trailer no tiene ningún secreto. Sólo al tomar curvas cerradas y esquivar obstáculos hay que tener la precaución de ampliar el ángulo de giro.
· En terreno bacheado, el remolque ni se nota. Sólo si vamos demasiado rápido, los baches o badenes pueden hacerle rebotar demasiado alto, elevándose del suelo. En este sentido, el amortiguador del modelo Ibex nos daría un poco más de margen. Por lo demás, no apreciamos grandes diferencias entre el Yak y el Ibex. El amortiguador, a nuestro juicio, es sólo útil si vamos a ir por terrenos muy accidentados.
· El límite de velocidad que indica el fabricante es de 40 km/h. En carretera, hasta 50 km/h a mí me pareció siempre seguro. A partir de 60 km/h, la bici puede descontrolarse totalmente (con una vez tuve suficiente).

ALFORJAS
Nos basamos en nuestras experiencias con portaequipajes Old Man Mountain y alforjas Carradice, que utilizamos desde 2010, en rutas por España y viajes de mountain bike por los Atlas, Pirineos, Alpes, Islandia… Por norma general, sólo llevamos alforjas traseras.

Voy cruzando el río... Islandia, 2013.
Pros
· Gran cantidad y variedad de modelos, marcas, capacidades, tejidos, precios…
· Maniobrabilidad. El primer día notas la bici un poco extraña, pero te acostumbras enseguida al peso extra y después ni las notas.
· Al viajar en avión o combinar sectores en bici con trayectos en tren o autobús son mucho más cómodas que el remolque.
· En descensos por caminos abruptos con escalones, raíces, etc., el peso en la parte trasera da un extra de seguridad, aplomo y estabilidad.
· Mayor accesibilidad al equipaje, sobre todo si tienen distintos compartimentos, bolsillos, etc.
· Sí permiten el drafting.
· Precio. Aunque compremos buen material, siempre será más económico que un BOB Trailer.
· Peso. Conjunto de alforjas y portaequipajes trasero, entre 2 y 3 kg, según marca y modelo.

Senderos de los Dolomitas, entrando a Austria desde Tre Cime di Lavaredo.

Travesía de varios días en mountain bike por los Monegros, Aragón.

Contras
· Menor aerodinámica, especialmente si llevamos alforjas delanteras y traseras. En lugares muy ventosos, con cuatro alforjas puede resultar prácticamente imposible avanzar.
· No todas las bicicletas tienen anclajes para portaequipajes. Si la tuya no tiene, mira este enlace, podría serte MUY ÚTIL.
· Si cargamos demasiado la parte trasera de la bici, la rueda trasera sufre más tensiones.
· El neumático trasero se desgasta más rápidamente.
· No son compatibles con todas las bicicletas: cuadros de doble suspensión, de carbono, etc.
· Es más difícil de aparcar.

A mí me daban dos :-) Highlands islandesas, 2013.

DIME DÓNDE VAS Y TE DIRÉ...
>> Viajes largos por carretera… AMBOS SISTEMAS son perfectamente válidos. Para gustos, colores.
>> Mountain bike y rutas técnicas en las que hay que caminar, empujar o portear de vez en cuando… ALFORJAS, y cuanto más pequeñas, mejor.
>> Viajes cortos por terreno variado o combinando con transporte público… ALFORJAS, sin lugar a dudas.
>> Travesías por desiertos, zonas con mucho viento o regiones que obligan a cargar mucha agua y comida… REMOLQUE. La alternativa son las 4 alforjas, opción nada aerodinámica.

lunes, 16 de febrero de 2015

Fat Bikes, las auténticas bicis todoterreno

- “Pero, ¿es posible ir en bicicleta sobre la arena?”.

- Todo dependerá de
múltiples factores, como la cantidad de arena y su estado –si está húmeda, compacta o pisada, hay más opciones de cruzar un banco de arena sin quedarse clavado–, pero también de la bicicleta, del balón de los neumáticos, de la presión de inflado, de si llevamos o no equipaje, del desnivel, de si el viento es favorable...


- “¿Y sobre la nieve?”.

- Pues... ¿Ídem?

Amelia y la Surly Ice Cream Truck, bajo el arcoíris de salida del Surly Fat Day.

Nuestra primera vez

Hace unas semanas, con motivo del Surly Fat Day, tuvimos la oportunidad de probar por primera vez tres genuinas fat bikes sobre el elemento natural para el que fueron ideadas estas bicicletas, y el estreno no pudo ser más satisfactorio.

La fiesta era el domingo, así que el sábado viajamos a la estación de Guils Fontanera, en La Cerdanya, para ayudar a David Casalprim (The lost rider rides again),
mecánico y corresponsable de la tienda EspaiBici de Barcelona, a trazar y marcar un circuito para que al día siguiente todos los asistentes al evento disfrutasen de las distintas fat bikes de Surly en toda clase de terrenos y nieves.

El sábado, disfrutando del circuito, con una Surly Moonlander, en Guils Fontanera.

Mientras reconocíamos el terreno, aunque nos sentimos algo torpes al principio, pudimos saborear la placentera sensación de pedalear sobre distintos tipos de nieve, avanzando por pistas forestales y algunos caminos con tres fat bikes distintas: la Surly Moonlander, la Surly Pugsley y la Surly Ice Cream Truck.

El Surly Fat Day fue un éxito: cien bikers se acercaron para probar
las genuinas fat bikes de Surly.

También estuvieron Juan y Clara (la incansable husky) de Routes & Adventures,
que disponen de una buena flota de fat bikes de alquiler.

La gente de Ciclogenesis (Jaca) trajo su Surly Krampus
preparada para aventuras bikepacking.

Sensaciones puras
El circuito tenía 3’5 km y lo cierto es que, pese al frío y el viento que hizo, lo pasamos en grande. En nieve compacta, la sensación era sublime. ¡Vas en bici por un paisaje y un firme realmente distinto del habitual! En cambio, en nieve virgen y profunda, como era de prever, el invento no rodaba tan bien y tocaba bajarse y empujar unos metros. En zonas de nieves intermedias, la verdad es que notamos una sutil diferencia entre las ruedas de la Ice Cream Truck, de 4’8 pulgadas, y las de la Pugsley, de 3’8 pulgadas.

Laponia, paraíso fat biker. Foto: David Casalprim

Laponia en invierno
Aunque parezca que son una moda del momento actual, el fenómeno de las fat bikes no es en absoluto algo nuevo. David Casalprim, sin ir más lejos, hace un lustro que se escapa cada invierno para pedalear en fat bike por Laponia.
En estos años hemos sido testigos de la evolución de sus incursiones por este terreno aparentemente tan hostil para las bicicletas, y de cómo, a base de practicar el binomio ensayo-error, se ha convertido en un experto en la materia. Cada año, a su regreso, nos contaba lo que había ido bien y lo que no había ido tan bien, y nos enseñaba fotos de gélidos vivacs, trineos que no funcionaban y cabañas con sauna y estufa situadas en mitad de la nada.

David Casalprim, de perfil, durante la charla-audiovisual
que ofreció en La Molina la víspera del Surly Fat Day.

Con la experiencia que acumula, este año David ha organizado un viaje guiado
junto a Tarannà Club de Viatges, para afrontar 270 km de travesía por el norte de Finlandia, repartidos en 6 etapas, durmiendo en cabañas forestales y con una moto de nieve como vehículo de apoyo para el transporte de equipajes. Según David, es la mejor manera de disfrutar de la nieve en fat bike.
Si alguien se anima, aquí está toda la información: Viaje a Laponia en bicicleta con David Casalprim
 

Yo, Sergio, que soy la persona más friolera que conozco, ya estoy apuntado. ¡Os seguiremos informando!

domingo, 1 de febrero de 2015

Montane Grand Tour 55: con la casa a cuestas

Tras haber disfrutado en diversas ocasiones de la Transpirenaica en bicicleta de montaña, un pensamiento nos rondaba la mente desde hacía tiempo: ¿cómo sería ir de mar a mar con la casa a cuestas pero sin ruedas?

¡¡¡Hoy me siento Flex!!! ¡¡¡He dormido bien!!!

Después de varias experiencias muy satisfactorias de trekking de varios días –el Tour del Montblanc en los Alpes, la travesía de Landmannalaugar a Skógafoss en Islandia, etc.–, soñábamos con embarcarnos en una aventura a pie más larga, de varias semanas, sin ver pueblos durante días, ni carreteras, cargando con nuestro equipo y comida, siendo autónomos, cogiendo agua de los ríos, durmiendo bajo las estrellas, viviendo en pleno contacto pleno con la naturaleza...

Enseguida comprendimos que nuestro primer viaje de estas características tenía que ser en nuestro queridísimo Pirineo y, por qué no, la travesía completa, de mar a mar. Eso sí, sin prisas.

Cada día montamos el campamento en un paraíso diferente.

Una vez decidido, nos pusimos manos a la obra: cartografía, equipación, calzado, materiales, comida, etc. Llevarlo todo sobre nuestros hombros durante tantos días era una experiencia completamente nueva para nosotros. Debíamos sopesar cada detalle, y nos parecía clave acertar a la primera en la elección de los materiales.

Ligereza, resistencia y calidad
La mayor parte de la equipación ya la teníamos, pero había un elemento básico que necesitábamos específicamente para esta travesía: una mochila de montaña grande, pero a la vez ligera, cómoda y resistente. Casi nada… Sin embargo, el destino quiso que diésemos con una fantástica compañera de viaje, la Grand Tour 55 de Montane, que encajaba a la perfección con lo que andábamos buscando. Es una mochila grande, pero manejable, ligera, cómoda, resistente, con diferentes compartimentos y bolsillos, impermeable, práctica, y con un diseño que permite llevar por fuera la esterilla, la tienda, los bastones, las cantimploras y el piolet. En definitiva, una mochila específica para largas travesías de trekking.

Entre La Cerdanya y Andorra, por el GR-11.

Con la casa a cuestas
La Grand Tour 55 de Montane nos pareció perfecta: con una capacidad de 55 litros –ni muy grande ni muy pequeña–, es una mochila muy ligera –sólo pesa 1.160 gramos–, muy práctica –no le falta detalle–, con unos acabados impecables –todos los tejidos, costuras, hebillas, tancas, cremalleras, cinchas de compresión y cierres son de última generación, y se pueden manipular con guantes–, resistente –tras 38 días de trekking y vivacs seguía perfecta, sin un solo rasguño–, cómoda y, además, bonita.

Piolet, esterilla, tienda y cantimploras,
perfectamente acopladas.

Desde el principio, su interior nos pareció muy amplio –efecto bolso de Mary Poppins–, como si en realidad tuviese una capacidad superior a los 55 litros que indica el fabricante, pues hemos tenido otras mochilas de capacidad similar en las que no nos cabían tan bien las cosas. Además, sus múltiples compartimentos y bolsillos –grandes y pequeños, exteriores e interiores– permiten organizar todo y acceder más fácilmente a aquello que buscas en cada momento. Nos parecieron súper prácticos dos grandes bolsillos exteriores muy ventilados y elásticos, pensados para guardar prendas húmedas e ideales también para todo aquello que necesitemos más a mano (funda de lluvia, gorra, cortavientos, guantes, etc.).

Monte Perdido y su glaciar menguante.

La Grand Tour 55 de Montane es además una mochila muy cómoda y ergonómica. Desde el primer día, incluso con mucho peso, se adaptó perfectamente a nosotros. Regulando y ajustando las múltiples cinchas y el cinturón, se consigue que quede muy bien acoplada en espalda y caderas, de manera que no ejerce presión en los hombros. Además, existe una versión de la Grand Tour 55 específica para mujer –la que lleva Amelia–, algo más corta y ancha que el modelo de hombre. Por otra parte, la espalda cuenta con un sistema de ventilación y evacuación del sudor que nos pareció muy efectivo.

Por Certascán, camino del Val d'Aran.

Saliendo de Andorra, contrabando de galletas y Toblerones ;-)

Respecto a si es resistente al agua o no, lo cierto es que aunque nos llovió bastante durante el viaje, no lo comprobamos. Por experiencias previas, pensamos que es preferible cubrir la mochila con una funda impermeable extra, y así estar completamente seguros de que nuestro saco de dormir permanece seco. Quizá algún día, más cerca de casa, hagamos la prueba.

Rumbo a la nube.

Con mochila ¡¡¡también a la playa!!!
Foto de llegada en Hendaya ;-)

Contacto del distribuidor de Montane en España: Esportiva Aksa.

miércoles, 10 de diciembre de 2014

Bestard Fast Forward Trek: el primer paso de un largo viaje

A estas alturas, todo el mundo sabe que un viaje de mil kilómetros comienza con un simple paso, pero ¿qué paso es el "primer paso"? ¿El que das al salir de casa en dirección a la estación del tren que te ha de llevar hasta Portbou, donde empieza la caminata? ¿El que das al bajarte del tren? ¿El que das al salir del agua, tras tu último y ceremonial baño en el Mediterráneo antes de partir hacia el Cantábrico?

Preparativos. La etapa más dura.

En realidad, el primer paso lo has dado mucho antes. Y es mucho más difícil, pues es el que genera más dudas: elegir la ruta, elegir las fechas, elegir la compañía, elegir el calzado, elegir la mochila, elegir la tienda, elegir la cartografía, elegir la logística… elegir una VIDA… ¡¡esto parece un plagio de Trainspotting!!!

PREGÚNTALES A ELLOS
Antes de empezar un viaje a pie como la Transpirenaica, que representa más de un millón de pasos, decidimos preguntar a los expertos en materia de calzado: nuestros pies. Y esto fue lo que dijeron:

- Queremos ir con botas.
- Sí, con botas técnicas, que nos protejan y nos den seguridad para andar sin estrés por toda clase de terrenos.
- Pero han de ser unas botas que se adapten a nosotros, y no al revés.
- Sí, que sean cómodas y ligeras, ¡que luego nos pasamos ahí 10 horas diarias!
- Y que sean impermeables, para no tener que ir haciendo filigranas en los senderos inundados ni mojarnos al vadear ríos.
- Y ¡transpirables!, porque no queremos ir húmedos ni oler mal. Y con esto apelo a la Declaración Universal de los Derechos Fundamentales del Pie de 1940.
- Que sean rígidas, ¡por favor!
- Sí, pero cuando tienen que serlo.
- Y, por supuesto, ¡que sean cramponables!
- Bueno, y ya por pedir, ¡que sean bonitas!

Las exigencias nos parecieron razonables, así que nos pusimos "pies a la obra" y descubrimos que Bestard lanzaba al mercado un nuevo concepto de bota de montaña, el Fast Forward, que se presenta tal que así: "botas atléticas y ultraligeras de montaña que, siguiendo las tendencias de hoy día de alpinismo rápido y ligero, aportan extraordinaria ligereza, confort, agilidad... es una bota pensada para largas travesías con mochila a través de terrenos exigentes".

Bestard Fast Forward Trek Lady, a punto de entrar en el Parque Nacional
de Ordesa y Monte Perdido.

El eslogan prometía, pero había que probarlo. Y eso hicimos. El día antes de empezar nuestra aventura Transpirenaica salimos a estrenarlas por el parque de al lado de casa. "Son rápidas. Invitan a trotar. Es como que te impulsan, ¿no?". "Sí. Y ligeras. Y muy cómodas".

YA SOBRE EL TERRENO...
Durante los 37 días de nuestra Transpirenaica a pie, comprobamos que todo lo que prometían las Bestard Fast Forward Trek era cierto, por lo que satisficimos todas las exigencias de nuestros pies.

Hacia Andorra, a por mantequilla, azúcar, Toblerone...

ALGUNAS COSAS QUE APRENDIMOS DURANTE EL VIAJE...

1. EL MOCHILÓN PESA
Cuando viajas con la casa a la espalda porque tu filosofía de travesía consiste en ser lo más autónomo posible y debes cargar con el equipo de vivac, comida –hasta para 7 días–, crampones y piolet, el calzado cobra una mayor importancia. El peso de las mochilas influye –y mucho– en el paso, la pisada y el control de la zancada, especialmente en las bajadas, aunque también en escalones altos, terrenos en talud, etc. Usar bastones y unas buenas botas de montaña nos resultaron de gran ayuda.

Tramuntana en el Pirineo Oriental.

2. CERO ROZADURAS, CERO LLAGAS
Aunque estrenar las botas el primer día de viaje no es lo más recomendable, eso fue exactamente lo que nosotros hicimos. Sin embargo, no tuvimos ningún problema de rozaduras ni llagas en ningún momento. La horma anatómica de las Fast Forward es como un guante. Ver el deplorable estado de muchos pies en Roncesvalles, donde los peregrinos sólo llevan un día de Camino, nos hizo valorar aún más nuestra suerte.

Momento sopinstant.

3. ZAPAS VS. BOTAS
Durante el viaje conocimos a bastantes senderistas que hacían la misma ruta –la mayoría de ell@s en sentido contrario– y pudimos comprobar que los que iban calzados con zapatillas de trail-running muchas veces llevaban los pies mojados y se quejaban de "ir resbalando por todas partes" por tener las suelas "muy gastadas con apenas dos semanas de uso". A nosotros, en cambio, nada de esto nos pasó. Las botas, aunque ahora se ven curradas –atractivamente curradas, todo hay que decirlo–, siguen como el primer día. Podríamos hacer otra Transpirenaica con ellas sin dudarlo.

Espectacular Vignemale.

4. AGARRE, AMORTIGUACIÓN Y RIGIDEZ
Una buena suela proporciona agarre y amortiguación, y protege la planta de los pies de la incomodidad de sentir cada una de las cien mil millones de piedras por las que vas a caminar durante el viaje. Además, si es rígida te ayuda a hacer palanca en escalones altos incluso en los que hay poca superficie de apoyo, de manera que con menos fuerza superas mejor los obstáculos.

Como cabras...

5. IMPERMEABLES Y TRANSPIRABLES
A pesar de que estábamos en verano y las Fast Forward llevan membrana Gore-Tex, resultaron ser muy transpirables. Y muy importante: no olían mal, cosa que sí nos ha pasado con otras botas que tenían este tipo de membrana. Lo que sí hacíamos por la noche era sacar las plantillas para que se airearan por dentro.

Singing in the rain... por La Picada.
Refrescante tobogán.

6. SENSACIONES FAST FORWARD
La sensación al caminar con unas FF es muy distinta a la que proporciona cualquier otra bota de montaña que hayamos probado antes. En cierto modo, es lo más parecido a llevar unas zapatillas deportivas, ya que son muy cómodas y aportan una gran sensación de sensibilidad y precisión al andar y trepar, pero al mismo tiempo su robustez y estructura de bota te protegen y te ayudan a controlar los movimientos del tobillo, eso sí, sin estrangular. El confort, la seguridad y las prestaciones de las botas de montaña dan una mayor sensación de tranquilidad y confianza, y un cierto grado de margen de error ante la posibilidad de un esguince, un golpe contra una roca, una rama, etc.

Días redondos...

7. LIGEREZA Y VELOCIDAD
Su ligereza se nota mucho –las Fast Forward Trek tienen un peso de 1.280 gramos/par en talla UK 8, y el modelo Lady, en talla UK 5, 1.100 gramos/par–, pero lo que más sorprende al andar con ellas es una sensación de dinamismo que invita a ir más rápido, como si te propulsaran a cada paso. Obviamente, esa misma sensación de ligereza y flow no es tan evidente cuando vas con una mochila de 15-20 kg a la espalda, pero lo cierto es que cuando la mochila es más ligera sí que se nota.

PosANDO, posANDO.